Scientific Romance

issue #00

Romance científico

Nina Power

Contra la espacialidad

Tom Trevatt

Dreaming of Supermarket (2017)

Agata Ingarden

Incertidumbre, hipótesis, interfaz

Patricia Reed

Surface breeding II (2017)

Belén Zahera

Sobre la atracción inefable de obtener agencia sistémica

Victoria Ivanova

Pentax 1 (cyclopentanone / furanone), Monoterpenoid 1.1, Methyl anthranilate

Sean Raspet

El número #00 de _AH Journal, Scientific Romance, toma su título de un término empleado para describir Vestigios de la historia natural de la creación (1844) de Robert Chamber, un tratado de historia natural ligeramente especulativo que la crítica consideró un ejemplo de escritura creativa y no un verdadero texto científico. Algunos años más tarde, Gustavus W. Pope empleó este arcaísmo en la introducción a su novela Journey to Mars (1894), y el término se convirtió después en una manera informal de referirse a todo el género literario de la ciencia ficción. Este número inaugural retoma esta etiqueta con el propósito de desentrañar las tensiones productivas que se generan por la colisión de los dos mundos que lo conforman. Por un lado, las ciencias—las “duras”, pero también las sociales como la economía o las ciencias políticas—y sus metodologías, que perfilan versiones particulares de realismo que van desde las relaciones empíricas con el mundo hasta la construcción de marcos neoliberales de pensamiento. Por otro lado, el romance, que en el vocabulario crítico del siglo XIX era una palabra utilizada para describir narraciones no-realistas, generalmente vinculadas a lo extraordinario y lo imaginario, que presentaban la actividad cognitiva como una reflexión activa sobre el mundo. A partir del encuentro de dos polos opuestos, Scientific Romance discute la promesa de un esfuerzo epistemológico conjunto capaz de ampliar nuestra noción de la realidad en toda su complejidad, para mapearla y, finalmente, intervenirla. En The Concept of Non-Photography, François Laruelle ya describía el arte como “un uso no-científico de la ciencia”, “un uso fuera de la totalidad de sus condiciones de validez o relaciones de conocimiento”. En esta misma línea, Scientific Romance propone un ejercicio cultural de relación con las ciencias distinto, capaz de difuminar las diferencias entre las posturas realistas e imaginativas, y que incite un romance actual entre arte y ciencia basado en el proyecto prometeísta de construir una nueva realidad que comparten.

El texto de Nina Power abre este número presentando, precisamente, la (apasionada) relación de la ciencia y el arte con los conceptos: un romance que altera nuestra interpretación de éstos últimos hasta alcanzar una nueva complicidad, una contaminación beneficiosa que lleva a una fase abstracta de comprensión. Las contribución de Tom Trevatt y Patricia Reed elaboran también la tesis de un enfoque abstracto con respecto a la realidad que persiga la consecución de una porosidad productiva entre distintos ámbitos de conocimiento, y sea capaz de hacer frente a la escala planetaria de los asuntos contemporáneos. Trevatt cuestiona el lenguaje que determina nuestras discusiones políticas y económicas, y propone los conceptos de “metabolism” y “continuum” de Charles S. Peirce como herramientas para superar el individualismo abogado desde la escuela económica neoclásica construyendo en su lugar un programa universalista que pueda lograr tracción política de manera efectiva. Por su parte, Reed retoma el proyecto estereoscópico de Wilfrid Sellars para describir la necesidad de una interfaz entre lo conceptual y lo físico, lo mental y lo material, que pueda ofrecer nuevas perspectivas que a su vez permitan otras posibilidades de navegación, intervención y construcción en la compleja realidad que habitamos. En su texto, Reed también apela a los atributos seductores de los conceptos, a su entrelazamiento romántico con la realidad, como potenciales motores para la acción política. Por último, el texto de Victoria Ivanova se centra en la agencia sistémica analizando el funcionamiento episto-político de regímenes de mediación como son los Derechos Humanos, las finanzas o el arte contemporáneo. Siguiendo la teoría de Suhail Malik y Armen Avanessian sobre lo postcontemporary, Ivanova identifica una reconstrucción temporal en la que el presente deja de ser el lugar privilegiado para la agencia política, y en la que los sistemas especulativos—como los señalados—consiguen una renovada eficiencia sistémica al operativizar el presente desde fuera de sí mismo.

La esfera de la estética como campo desde el que problematizar la experiencia humana, e inaugurar movimientos de ida y vuelta entre lo ideal y lo real también se discute a través de las contribuciones visuales que completan Scientific Romance. Belén Zahera toma como punto de partida el proceso biológico de selección artificial para negociar esta praxis científica desde la lógica y el marco epistemológico de un ejercicio artístico que incluye la clonación digital, la quiromancia, y los procesos (re)generativos de la propia piel. El trabajo de Agata Ingarden explora las interacciones materiales que se dan en distintos medioambientes con una aproximación sensible capaz de incrementar su escala hasta alcanzar la dimensión de una ecología global. Finalmente, Sean Raspet presenta visualizaciones diagramáticas de la estructura molecular de dos sabores que él mismo ha diseñado, trazando así un paralelismo entre la realidad, abstracta pero concreta, de la ciencia y otras abstracciones—como las abstracciones financieras—que gobiernan las economías y políticas globales.

Published in Madrid, July 2017. Edited by Beatriz Ortega Botas. Translated by Alberto Vallejo and Beatriz Ortega Botas. Designed by André Fincato. With the contribution of Agata Ingarden, Victoria Ivanova, Nina Power, Sean Raspet, Patricia Reed, Tom Trevatt and Belén Zahera ——— Contact: ahjournal.contributors@gmail.com.